28 abr. 2009

Juguemos a las epidemias...


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Juguemos al ataque nuclear, a las epidemias, al apocalipsis. Vamos a inventarnos realidades virtuales como en los videojuegos. A protegernos con mascarillas azules y verdes, juguemos a que son perfectas y resistentes. Inventemos un saludo con la mirada, sin besos, ni abrazos, sin estrecharnos las manos.

Juguemos a no salir de casa, a responder cuestionarios de sanidad, a lavarnos bien las manos con agua y con jabón. A inventarnos formas de distraernos mientras las escuelas cierran y las calles quedan vacías. Juguemos a la ausencia, al silencio de los niños. A los desinfectante de los centros comerciales y a las caras con medio rostro cubierto.

Juguemos a los avances informativos, a que nos importa nuestra salud, a que pensamos en los demás, a ver las iglesias cerradas o sacerdotes dando el cuerpo de Cristo en la mano, a darse "un saludo de paz" imaginario.

Soñemos que el mundo aun no nos tiene miedo. Que nos van a ayudar. Juguemos a reírnos de nuestra condición sin llegar a caer en el abuso. A mirarlo todo de manera positiva, a saber que no nos vamos a morir. 

Juguemos, sólo por una vez, a ser optimistas. A saber que hemos superado cosas peores, desde conquistas hasta desastres naturales.

Pero por favor... no juguemos a ser indiferentes.

27 abr. 2009

Un bonito día...


Hoy podría decir que fue un día perfecto si no hubiera sido por el ardiente sol que hay afuera y por la enorme cantidad de tapabocas que vi hoy en el camino de casa a la universidad. No creí que nos fuera a pegar fuerte la epidemia por aquí pero al parecer la cosa se esta agravando. Me acaban de informar que se han suspendido las clases en todos los niveles educativos en toda la República de manera indefinida, quizá hasta el próximo 6 de Mayo...quizá.

Al subirme al camión los vi, dos ancianos, una pareja, un hombre y una mujer. Muy calladitos ellos mirando por la ventana el ir y venir de esos automóviles implacables que juegan a llegar más rápido al próximo semáforo. Ellos aferraban sus manos encallecidas al respaldo de los asientos de adelantes. En silencio. Yo estaba sentada justo detrás de ellos observando en silencio ese pequeño destello de felicidad que alberga a veces la vida. 

Me recordaban mucho a aquellos ancianos que se encontró el señor Rodolfo Serrano un día en un autobús urbano en Madrid. No podría describir mejor con palabras que como él lo expreso aquel día en su blog en el post “Vejez”... fue como un Déjà Vu...la sensación que da lo que ya se ha vivido.

Se bajaron en el centro de la ciudad... él bajo primero y ayudo a la anciana con eterna paciencia a descender del camión, se fueron rumbo a un destino desconocido tomados de la mano. Yo también sentí que en ese sencillo acto la ciudad se hacia ternura, cansancio compartido, el final de una vida juntos. Afuera y a mi alrededor la gente seguía viviendo a su modo, de prisa, rápido, queriéndose comer el mundo en una mañana cualquiera, olvidando los pequeños detalles que visten de humanidad este pedazo de tierra. Yo sonreí mientras los perdía de vista. Es de esas sonrisas tontas que a veces nos encontramos en nuestro interior, que nos recuerdan lo feliz que nos hacen las cosas que parecen insignificantes.

Me pierdo entre la multitud para tomar un segundo autobús que me llevará a la Facultad...en el camino hasta allá me encuentro la pesadez de la gente, el calor que te golpea el rostro y te duele, las personas con tapabocas azules y verdes. Doctores en el ISSSTE y soldados en el Cuartel General de la 9° Zona Militar, con medio rostro cubierto...lo mismo se ve más adelante, en Farmacias Similares...en el Mercado de Abastos. Se corre el rumor de que tembló en la Ciudad de México, de que ya llegó la Influenza a Sinaloa. De que está grave la situación y las clases se suspenden por tiempo indefinido. Yo me quedo con los ancianos que vi hoy en el autobús. Me quedo con su amor eterno y su cariño. Quizá viviendo en una Utopía. Una muy bonita.

Hoy no tengo ganas de estar preocupada.

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Imagen: "Old Couple" de Joyl.

4 abr. 2009

Persiguiendo al sol...


Kenny, Umi y mamá Misty tomando un típico baño de sol matutino ^-^

Misty, la mamá de mis perros está gorda, así la encontré ahora que llegué a Escuinapa. La buena vida, supongo. Después de todo mientras ellos tengan comida en sus platos son ingenuos y las crisis financieras se arreglan con una movidita del rabo. Vida de perros. Supongo, también que se debe a la vejez, hasta pienso que esta etapa de su vida le sienta muy bien, anda juguetona y alegre. Una adulta en plenitud (y media drogada diría yo).

Pasando a otras cosas, es común que me ausente del blog más de lo normal durante vacaciones y la razón de eso ya la he pensado otras veces; resulta que este blog fue creado cuando me fui a vivir a Culiacán por primera vez, hace casi dos años y su objetivo era mantenerme despierta y entretenida en un lugar donde yo no encajaba. Me creé este paraíso desierto para moldearlo a mi gusto y hablar aquí de todo lo que me interesara hacer y eso es lo que he hecho, pero he notado que estando en casa, mi verdadera casa, en este pequeño pueblo olvidado entre tantos cerros, la necesidad de escribir se disipa, de hecho estoy escribiendo esta entrada más como una obligación que como una necesidad. No tengo ganas de escribir, porque no tengo idea de que es lo que quiero plasmar. En este momento estoy tan contenta que hay veces que olvido que los momentos felices también tiene cabida en este blog. Lo que pasa es que esos momentos felices suelen ser más pequeños de lo que imagino o de lo que puedo ver, como por ejemplo, esa rutina matutina de encontrarme a mis perros en el patio trasero persiguiendo al astro rey para tomar sus ya clásicos baños de sol que tanto les gustan.

Ellos son así y hoy he recordado aquellos tiempos en que esto me parecía tan común que no causaba ninguna impresión, hoy es diferente.