22 may. 2011

De regreso al patio de la abuela...

-----------------------------------------------------------------------------
Misty falleció una calurosa mañana de primavera, hace ya dos semanas. Aun su ausencia nos parece increíble y de vez en cuando la nombramos por equivocación y olvido. Su último legado fue darme la oportunidad de visitar ese patio donde viví mi infancia, aquel lugar del que ya he hablado aquí con anterioridad. Misty fue enterrada a un costado de donde hace ya más de 12 años sepultamos a nuestro primer perrito y enfrente de, donde hace más de 10, dejamos el cuerpo de nuestro segundo cachorro. Olvidé mencionar que el patio de la abuela era también un cementerio clandestino de animales, una última morada para aquellos que nos acompañaron fielmente en un momento determinado de nuestra vida.

Misty amaba ese patio, ¿quién no podría amarlo? Inmenso en sus limitaciones y mágico en su vejez. Aun así ambas teníamos casi 9 años sin entrar en él. Nunca pensé que mi regreso sería cargando el cuerpo inerte de mi perrita en un cartón. Resulta que desde hace muchos soles el patio de la abuela había pasado a ser el patio del abuelo y nunca supimos si él nos daría permiso para enterrar a una mascota que seguramente ya no recordaba. Por suerte aun existe algo de amor dentro de ese anciano huraño y altanero; dijo que sí sin rechistar y hasta nos prestó las herramientas para cavar la tierra donde Misty descansaría. Pensé entonces que, dentro de esa coraza de hombre orgulloso y mal humorado, aun se encontraba un ser humano que ya había experimentado la perdida de un fiel animal, de esos que se mueren así, sin avisar, mientras amanece.

Entre cada removimiento del suelo seco, entre cada escarbada y cada palazo a la tierra, se me venían a la mente todo aquello que vivimos en aquel viejo patio. Fue allí, cerca de donde ahora duerme Misty, donde mi primo y yo soñamos con ir a China y en el proceso encontramos a un aborigen. Fue en ese mismo lugar donde imaginamos encontrar lingotes de oro y planeamos lo que haríamos con ellos. Fue allí mismo donde levantamos fronteras imaginarias para que el mundo y sus problemas no nos molestaran. Donde nos convertimos en pequeños empresarios (literalmente hablando) y convertíamos el lodo en hermosos pasteles. Y nuestra imaginación nos llevó a grabar con carbón en los ladrillos de la casa todo aquello que hubiéramos querido enseñarle a los niños si algún día hubiéramos tenido la grandiosa idea de ser maestros.

Han quedado muy atrás aquello sueños, pero se asoman, inocentes, por las paredes mohosas de aquel silencioso patio, entre los matorrales crecidos y los árboles que dejamos de ver hace casi una década. El viejo árbol de mango aun se niega a morir, esperanzado de que quizá, en un futuro, otros niños tengan la osadía de inventarse columpios para viajar en el tiempo o sentir alguna soga entre sus troncos cansandos para colgar una piñata y sentirse vivo.

Me fue inevitable no pensar en mis sobrinitos. Imaginar que ellos crecerán sin conocer una casa como esa, tan especial y con tantos recuerdos dentro de ella. Pensar que no harán sus guerras de agua dentro de aquella fortaleza. Que no patearán un balón para anotar un gol en el oxidado zaguán azul donde tantos Mundiales ganamos. Pero después pensé que no valía la pena tener la visión del derrotado y pesimista. Dilan, Danna y Melany está creciendo en un entrono distinto al mío, con otros paisajes y otros sueños. Su patio de juego seguramente será una parcela tan grande que su pequeña mirada apenas logrará ver el horizonte. A la misma edad en la que mi primo y yo intentamos llegar a China ellos ya habrán conocido más animales de los que nosotros jamás habrían visto en la ciudad. Será en en otra tierra donde formaran los inocentes recuerdos que en un futuro recordarán con cariño.

Sólo me queda dejarle a ellos el regalo que aquel patio nos dio, su felicidad y la belleza de su soledad. Este es un pequeño video que hice estando en aquel lugar tratando de inmortalizarlo en píxeles y frágiles capturas en movimiento. Y acompañado, al final con unas palabras de Mario Vargas Llosa.










--------------------------------------------------------------------------

Artículos relacionados:
- La casa de mi abuela
- Vamos a jugar en el patio de la abuela

20 may. 2011

El dossier negro de la timidez...


--------------------------------------------------------------------------------------------
"¡Qué personaje es el tímido! Atormenta y es atormentado. Víctima y verdugo de sí mismo tanto como los demás. Aquejado de mutismo hasta la idiotez o impetuoso como un torrente cuando rompe a hablar. Maestro en el arte de trastornar toda existencia social y mental. Nervios que responden como un arpa eolia con la disonancia más atroz. Perdido en una constante y sombría búsqueda interior, para él los demás sólo existen en cuanto que reaccionan favorable o desfavorablemente antes sus propios actos. Como quien toca con mala intención un diente dolorido, cada acontecimiento suscita en el un nuevo arranque. Se encuentra insuficiente, inferior, nacido con una faz diferente. Unas veces huidizo, otras agresivo, en ocasiones orgulloso. Siempre insatisfecho. Acusa su debilidad, a menos que, bajo un hábito prestado, intente aparentar. Intentar dar con la clave de esta articulación es meterse en el laberinto. La literatura propone una prodigiosa galería de esta desdichada especie que ha querido captar los rasgos de la timidez, esa fuerza negra, para volverlos contra ella, a manera de exorcismo. Pero, ¿qué puede hacer la pluma por sí sola, sino comprobar su impotencia?"

-------------------------------------------------------------

Uno de esos textos con los que uno se identifica plenamente. Curiosamente lo encontré en un libro sobre la Timidez que había en el librero de mis papás :).

Desconozco quién sea el autor de dichas palabras.

9 may. 2011

Antes de que te vayas...

"Cerca de aquí reposan los restos de un ser que poseyó
la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia,
el valor sin la ferocidad y todas las virtudes del hombre sin sus vicios."
[Frase que Lord Byron escribió como epitafio de su perro]
----------------------------------------------------------------------------
Y fueron muchos los años, mucho dolor en sus cuatro patas... Misty falleció la madrugada de ayer, al parecer, mientras dormía. Qué puedo decir de ella que no haya dicho ya en otras ocasiones. Aunque nos acompañó más de una década no le he derramado ni una sola lágrima, no puedes llorar la muerte de un ser cuyo sufrimiento fue más largo que su agonía. Dolía más verla con vida, luchando por respirar, que ver su cuerpo ya, inerte y silencioso.

Claro que la extrañaré, de eso no hay duda. La extrañaré cuando llego a casa y sólo encuentre a dos peludos moviendo su cola. La extrañaré cuando pronuncie su nombre por equivocación, cuando sirva croquetas para dos en lugar de tres. Cuando vea migajas esparcidas por la cocina y no esté ella, allí, al pendiente, tratando de comer cualquier cosa que caiga de la estufa. La extrañaré al mirar atrás y darme cuenta de que no habrá nadie siguiendo mis pasos. Cuando nos mudemos de casa y deje atrás todo lo que aquí vivimos, compartimos y soñamos. Estas paredes la vieron crecer, jugar y morir.

Esto es, quizá, todo lo que puedo decir de ella. Quisiera haber podido dedicarle mejores palabras pero en este momento no me sale nada. A continuación dejo un video en su memoria con algunas de las muchas fotografías que tenemos de ella.

Ni el título del post, ni la canción del video han sido elegidas al azar. "Antes de que te vayas" es el nombre del álbum fotográfico que tengo de Misty en mi laptop, fotografías que tomé en sus últimos meses de vida. La canción "La hora llegó" aparece en el OST de Pokemon (sí, sí, el anime que causo furor hace años). Misty llegó cuando Pokemon gozaba de una fama descomunal (de allí mismo viene su nombre), un mes antes de su llegada murió Tyke, nuestro perrito. Aquella canción fue un bálsamo en tiempos difíciles y ahora vuelve, 11 años después para convertirse en la música de fondo de un pequeño homenaje por la vida de mi perrita.


*Para disfrutar el video, conviene dejarlo en pausa un rato para esperar a que se termine de cargar.