20 sept. 2014

Sleepy Hollow (Primera Temporada)

La segunda temporada se estrena este lunes.
Cuando supe que harían una adaptación libre del relato de Washington Irving fui la primera que me apunté a verlo (lo mencioné brevemente por aquí, antes de que se estrenara la serie). Pero seré sincera al decir que no estaba preparada en lo absoluto para lo que me ofrecieron: un placer culposo que hasta el día de hoy no atino a saber exactamente por qué me llamó tanto la atención. Y es que la serie Sleepy Hallow no es una adaptación a secas de un cuento, es una serie variopinta que no giran únicamente al compas de la obra de Irving sino que va más allá y se empapa a su vez de pasajes bíblicos, historia americana, profecías de todo tipo, magia y fantasía desembocando en una especie de encrucijada difícil de asimilar, pero no de entender. Es fácil meterse en la trama porque al principio es sencilla, aunque se complica allá por la mitad y al finalizar la temporada tienes que hacer un breve visionado por aquí y por allá para que la cosa no quede demasiado confusa en la cabeza.

Lo curioso aquí es que Sleepy Hollow tenía todos los elementos para no brillar, y sin embargo lo hizo. La trama post apocalíptica de seres demoniacos y folclóricos se mezcla con temas bíblicos. Es una mescolanza rara que raya en el crossover más bizarro. Tenemos al reconocido Jinete Sin Cabeza pero no es cualquier alma en pena vagando por las calles tratando de recuperar su cráneo, es uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, más específicamente La Muerte, con su caballo blanco de ojos rojos.

Para quien llegue aquí y no sepa nada de la serie vale la pena explicar que Sleepy Hollow comienza con la muerte de Ichabod Crane durante una misión encomendada por el mismísimo George Washington, padre de la patria estadounidense y pilar incuestionable de la masonería americana que cobrará mayor relevancia conforme la trama avanza. Antes de morir, Crane decapita a un misterioso soldado que lo hiere de muerte en el pecho pereciendo ambos en el campo de batalla y uniendo su sangre por accidente, lo que a su vez los vinculó de por vida. Cuando Ichabod despierta de su muerte se da cuenta de que ciertas cosas han cambiado y tarda un poquito de tiempo para darse cuenta que está 200 años en el futuro, donde conoce a Abbie Mills una policía local que, junto con él, se revelaran como testigos de una catastrófica profecía del Apocalipsis mismo. ¿Ven a lo que me refiero? Sleepy Hollow huele a todo y a nada en particular.

La primera temporada concluyó hace más seis meses, pero yo vi la season finale hace apenas dos horas xD Y lo cierto es que mirando todo de manera general me ha quedando un sabor amargo en la boca que tampoco veía venir. Será algo difícil de explicar pero lo intentaré: El primer arco de la serie fue fabuloso; al ser un show con una breve temporada ayudó a no alargar la trama como si fuera un chicle voluminoso y por lo tanto no metieron un relleno más del necesario. Historia justa y dramas entendibles. Pero desde mi punto de vista la trama de la serie decayó estrepitosamente después de la mitad de temporada, alcanzando su punto más bajo en The Golem (Ep. 10) —donde los efectos especiales y la dirección estaban para llorar—, y repuntó un poquitín en sus tres últimos episodios, que se sintieron acelerados a pesar de todo el tiempo disponible para frenar un poco ante tanta información.

Los personajes principales atraen bastante, eso sí. La teniente Abbie Mills se lleva un papelazo difícil de debatir. Fuerte y franca sin llegar a ser tosca. Bastante flexible y simpática, que se ríe a la primera cuando está en confianza y que posee toda la fortaleza del mundo a pesar de la infancia tan difícil que tuvo. Me hubiera gustado ver más su interacción con el sheriff Corbin, que fungió como su figura paterna, mentor y colega. También habría sido maravilloso explorar más su relación con su hermana Jenny, con quien mantenía una relación más complicada a raíz del misterioso encuentro que tuvieron en el bosque cuando eran niñas. Espero ver más de eso en la segunda temporada; es lo mínimo que Abbie se merece. Ichabod Crane también tiene lo suyo. No hay algo más divertido en el mundo que verlo pasarla verdaderamente mal en pleno siglo XXI, criticando cuanto aparato tecnológico, idea política, crisis financiera y museo se le ponga enfrente. Y no se le puede reprochar tampoco el acento inglés que le sale del alma. De Crane si sabemos bastante de su vida, dado que la primera temporada se ha desvivido contándonos de dónde viene y cómo llegó vivo a la actualidad sin olvidar claro al amor de su vida: Katrina Crane con quien tuvo un hijo llamado Jeremy, a quien no llegó a conocer.  

Para mí, la cosa se puso bastante interesante en el episodio seis y ya empezó a decaer en el ocho. Necromancer nos llegó justo después de dos extraordinarios episodios: The Sin Eater y The Midnight Ride y obviamente el hype estaba a tope, sobre todo porque en este particular momento de la serie se nos revelaría la identidad del Jinete y algunos, por alguna razón que aún no logro comprender, esperaban que esto fuera la revelación del año, a pesar de que en el relato ya se intuye quién es. Quizá por eso entiendo un poco su decepción. Vale, incluso yo me decepcioné tantito.

Vayamos directo al grano, en Necromancer se nos dice que este miembro de los Shadow Warriors al que Ichabod decapitó antes de morir —y cuya sangre su fusionó con la de él dejándolos ligados incluso después de renacer— es Abraham Van Brunt, el mejor amigo de Crane, quien tenía una posición acomodada y era el prometido formal de Katrina Van Tassel. El tipo no busca tanto su cabeza sino venganza, pues murió asesinado por los Hessian cuando se enfrentaba a Crane en un duelo con espadas al saber que Katrina no aceptó casarse con él porque prefería a Ichabod.

Al parecer en este específico episodio la trama principal es el problema. A mí me gustó, así a secas, pero hay quienes aún escupen víboras por la boca pues se les hace una revelación demasiado simple y absurda. Mirando todo de manera general puedo entenderlos, porque en el fondo, es verdad. La línea argumental es, efectivamente, simple: Crane hace confesar al Jinete sólo para enterarse que no es únicamente la Muerte sino su mejor amigo, que quiere matarlo para vengar lo de Katrina. Una especie de duelo por el amor de una mujer pero 200 años en el futuro. Abraham vendió su alma a Moloch sólo con ese motivo. Y ese motivo no tiene profundidad ni nada.

Es una especie de triángulo amoroso pero mal contado desde el principio: Abraham es un desabrido y Katrina también; es más, hacen buena pareja juntos. Por otro lado, Ichabod tiene carisma y personalidad, por lo que resulta ser el único que no cuadra en ese específico triangulo. No hablaré mucho de Abraham porque aparece escasamente pero sólo diré que sus delirios de grandeza y arrogancia son demasiados y decide cargarse la independencia de un país por pelear por una mujer que no lo quería. Esas son idioteces de verdad, hijo.

Ahora hablemos de Katrina Van Tassel. El problema que tengo con Katrina es que es un personaje plano, plano en su totalidad. Tan plano que no lo podrías diferenciar de una pared. Cuando la serie comenzó pensé que el problema con ella era sólo mío. Rara vez me han calado los personajes de época tanto como me gustaría. Así que cuando vi por primera vez a Katrina con Ichabod sentí que no funcionaban como pareja en lo más mínimo y culpé a mi absurdo estigma antes mencionado. Pero los episodios han pasado, la hemos visto varias veces, sola o con Crane, y ya veo que no soy la única que piensa que su personaje está mal hecho desde la misma base.

¿Saben? El problema no es Katia Winter (la actriz que la interpreta), ella se vale de todo lo que han dado para personificar a alguien cuyo trasfondo apenas se conoce. Y el problema es ese, lo desconocida y distante que nos resulta del resto. Fue creada para convertirla en una especie de piedra angular de la trama principal pero queda sepultada sobre toneladas de personajes que brillan mucho más. Podrían justificar diciendo que Sleepy Hollow es una serie de temporadas cortas por lo que su personaje es el sacrifica para desconocerlo por completo y que nos vayan dando pequeñas dosis de información entre episodio y episodio, pero algunos se están cansando de ese juego. Y los entiendo.

Tenemos a esta pareja conformada por ella y por Ichabod Crane que no me inspira nada en lo absoluto, o por lo menos no amor. Respeto y cariño sí, pero amor no. Que sí, que en aquella época todo era muy formal y a la inglesa y amor a la antigua y etcétera, pero es que estos dos seres aparecen en escena y no sientes nada; no ves el amor escurriéndose por los pixeles de la pantalla, ni sientes ese hormigueo cuando vez a dos personas que se quieren interactuando. Se ve tan teatral que resulta absurdo. Y allí es donde falla su personaje. No tiene matices, ni pasado, está como en un limbo de perpetuo estancamiento, sin profundidad ni nada que logre crear en el espectador un vínculo de afecto. Como la conocemos poco, no nos atrae. Miren a Andy Brooks, el tipo comenzó siendo bastante dimensional para adquirir un protagonismo que no se esperaba para nada.

Ese es mi problema con Katrina. No la odio porque ni siquiera tengo motivos para hacerlo, es sólo que, de todos los personajes que hay en la serie, ella es la que, para mí, logra destacar menos porque todos los demás la eclipsan con diferencia. Al eclipsarla no existe fuerza suficiente para saber por qué razón Abraham e Ichabod la quieren tanto. Y luego tenemos el tema de la confianza, ¿cuántos secretos le habrá ocultado Katrina a Crane además, claro, de ser una bruja? Él parece desconocerla y ahí es donde los espectadores contrarrestan la relación de él con ella y la comparan con Abbie. Crane parece conocer y entender más a Abbie que a su propia esposa. Parece leerle el pensamiento, entender sus palabras antes de decirlas, porque Abbie es transparente para Crane, es como ver una pizarra llena de información. Encuentra en ella el entendimiento que posiblemente jamás pudo encontrar en Katrina.


En contraste, la unidad que formaron Crane y Abbie se solventó desde el principio y quedó totalmente establecida a lo largo del sexto episodio, regalándonos el momento más conmovedor que hemos visto hasta la fecha, cuando él ingiere el líquido que lo inmolaría para evitar que asunto con aquellas fuerzas oscuras que combaten se pusiera más desastroso de lo que ya estaba. Ese arco final de The Sin Eater no tendría tanto peso si el vínculo creado por ellos no se hubiera fortalecido desde el principio. Es una escena conmovedora, repleta de desesperanza y desolación por parte de Abbie, al grado de negarse a abandonar la habitación y dejar a Crane sólo durante el proceso. Es por mucho el momento más potente que experimenté durante toda la primera temporada y sin duda fue montado de manera tierna, triste y soberbia.

Los personajes secundarios también tienen la oportunidad de brillar, el capitán Frank Irving se lleva las palmas en muchos aspectos, pero  cuando la badass de Jenny Mills llegó para ponerse de su lado ambos ganaron diez puntos en simpatía y otros diez en trabajo en equipo. No por nada me gustaría verlos en un spin-off matando a cuanto demonio se les ponga enfrente a lo largo y ancho de Sleepy Hollow. xD El entrañable Andy Books también jugó un papel importante en esta primera temporada, el pobre la está pasando mal desde… bueno, desde el principio pero no espero que en su segunda temporada mejore su suerte 8D. Al que me gustaría ver más es a Luke Morales, quien me dejó con bastante intriga respecto a su postura desde la última vez que apareció y si aparece de nuevo sé que será para complicar las cosas, lo cual me parece fenomenal. Henry Parrish sí que será bastante recurrente, creo yo. Después del shock me dejó en el último episodio ya no puedo verlo con el viejito amable que me conmovía, a pesar de que dudé de él desde el principio.

En fin, la segunda temporada se estrena el próximo lunes y tengo las expectativas muy elevadas aunque no debería, así evito decepcionarme más de la cuenta. Lo cierto es que de corazón espero que el asunto mejore, sobre todo la calidad de los episodios que fueron bastante respetables en el primer arco y después parecían cualquier cosa, lo que le restaba credibilidad a ciertas escenas por lo plastificadas y falsas que se veían. Ahora que Katrina ha pasado de este lado del charco me pregunto si se quedará en este mundo o tendrá que regresar a la miseria de purgatorio en la que ha vivido encerrada tanto tiempo. No sé; por una parte me gustaría que se quedara, así tendríamos tiempo de verla actuar en un terreno no sólo desconocido, sino más peligroso que en aquel que vivió. Probablemente incluso seamos capaces de simpatizar más con ella aquí, que como lo hicimos allá. Por todo lo demás, espero más momentos aterradores, intrépidos, absurdos y divertidos. ¡No me decepciones, Sleepy Hollow! :D

5 sept. 2014

Despiértame cuando septiembre termine...

De verdad, estoy intentando entrar a la recta final del verano con el mejor de todos los rostros pero oye, este calor me pone difícil el buen humor y la sonrisa, ¿eh? xD Además, quiera uno o no, el trabajo cansa y si se trata de madrugar el cansancio es doble y después no me quedan ganas ni de barrer la banqueta de mi casa. Pero vale, es lo que hay y lo acepto. Ahora que nos ha caído el mes patrio me está dando una flojera indescriptible todo septiembre en general. Si no fuera porque dos de mis tres series favoritas estrenan temporadas estas próximas semanas apagaría de una vez lo que resta del año y nos vemos en enero del 2015 y tal; cuando el caos decembrino se disipe en mi ciudad.

Respondiendo a la pregunta que me hicieron en el post pasado: Síp, ya he visto la película “Bajo la misma estrella” y me ha servido para entender por qué razón el libro no me resultó demasiado extraordinario (aunque más o menos ya lo intuía). La adaptación al cine me gustó definitivamente más que el libro por el simple de hecho de que ahí vi lo que sentí que John Green no me pudo trasmitir con su novela por la perspectiva que me estaba mostrando. Es extraño de explicar, pero podría decirse que la sencilla narrativa impresa en esas sus páginas no profundiza demasiado en sus protagonistas a pesar de que es uno de ellos quien nos narra la historia; y eso le resta algo de empatía a la hora de conocerlos. Esto es previsible, lo sé, por el mismo motivo de ver todo desde el punto de vista de Hazel; pero si bien la película también se mueve por ese lado y es ella quien nos lleva de la mano por esta tragedia épica moderna que le tocó vivir, es el desbordante carisma que le imprime Ansel Elgort a su personaje, junto con la obstinación que demuestra el personaje de Shailene Woodley ante lo que le ha tocado pasar, lo que da como resultado una combinación maravillosa y una química perfecta que sin lugar a dudas termina derramándose por la pantalla y aplaudo mucho eso. Así que si me dieran a elegir entre ambas cosas elegiría la película sin pensarlo demasiado y no me molestaría en lo absoluto verla tres o cuatro veces más para llenarme de esa cursilería juvenil y melosa por puro placer absurdo :D. Así que, por una vez en la vida, agradezco haber comprado la edición con la portada de la película y no la original (¿pero quién me entiende? 8D).

Y sí, ya mencioné que este mes se estrenan temporadas de Sleepy Hollow y Castle pero ¡OLA KE ASE! Yo aun no termino las temporadas anteriores y me loleo mucho de mí misma xD. Adoro las series pero me da una flojeeera ponerme al corriente… y el calor no ayuda. Mejor me quedo aquí hasta que la situación se regularice. Mientras tanto seguiré procrastinando como dios manda y navegando por la deepweb hasta que se me cierren los ojitos de sueño. ;)